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lunes, 27 de junio de 2011

Mesoterapia para adelgazar

La pérdida de peso, siempre ha sido una industria millonaria. Millones de personas buscando alcanzar un objetivo, pero viéndose saboteados por miles de adiestradores de pulgas, que enrarecen y contaminan la información con sus pseudociencias.

Últimamente me he encontrado con unas cuantas de estas prácticas, aunque la que más frecuentemente veo, una y otra vez, es la mesoterapia.

¿En qué consiste la mesoterapia? Pues es algo tan simple como inyectar sustancias en la grasa subcutánea. Con esta práctica, que data de los años 50, se pretende convencer a mucha gente, de que así eliminarán la grasa de forma parecida a una liposucción. La afirmación es tan atroz, que no se si reír o llorar.

La grasa no se almacena acumulando capas de grasa y más grasa. En verdad, la grasa se almacena en el interior de unas células especiales. Al engordar, no aumenta la cantidad de esas células, sino que estas van aumentando su tamaño.

En una liposucción, lo que se hace es eliminar parte de esas células. Vamos, que las células que queden seguirán estando "obesas", pero al tener unos cuantos kilos menos de grasa, la gente se queda feliz.

Entonces, para que la mesoterapia fuera parecida a la liposucción, tendría que eliminar esas células del cuerpo.

Bien, cuando he dicho que inyectan cosas, eso es lo que hacen. La mesoterapia no tiene nada de ciencia, ni está más respaldada por estudios científicos de lo que lo está la homeopatía. Es una cuestión de fe, camuflada con tecnicismos científicos, y sin un solo estudio serio favorable de su lado. ¿Después de más de 60 años y sin un solo estudio médico favorable? Eso debería levantar más de una sospecha, ¿no?

La mesoterapia si puede producir un efecto similar al de liposucción, ya que algunos desaprensivos inyectan sustancias ilegales, que causan necrosis en los tejidos. Algo terriblemente peligroso, cuyos efectos no son precisamente "estéticos".

Afortunadamente, no hay tanto desaprensivo por ahí suelto. En su lugar, lo que se inyecta son vitaminas, extractos de plantas y remedios homeopáticos. Hasta ahora, NINGUNO de ellos ha tenido ningún resultado.

Llámame escéptico, pero cuando un negocio multi-millonario como es el de la mesoterapia, no logra estudios médicos "serios" y contrastados en más de 60 años, y te inyectan falsas esperanzas cobrándote 400€ por 10 sesiones, yo empezaría a llamarles ladrones a la cara.

NO hay medicina ni ciencia real y contrastada tras la mesoterapia. El único apoyo proviene de la homeopatía, otra pseudociencia sin nada real y ningún apoyo en la comunidad científica.

No hay nada más que fe y esperanzas tras esos ungüentos y pociones milagrosas que nos prometen milagros imposibles. Si fuera tan fácil, ¿quien se sometería a una liposucción? Si hubieran encontrado un remedio auténtico a la obesidad, esta habría desaparecido hace tiempo.

No dejéis que os engañen, lo único que reduce su peso es vuestra cartera. El resto es puro placebo.

martes, 12 de octubre de 2010

La importancia de dormir bien

Uno de los factores importantes a la hora de perder peso, y que normalmente siempre pasan desapercibidos es el dormir bien. Dormir tus 8 horitas diarias es algo más esencial de lo que la mayoría piensa.

Siempre insisto en ello, por la importancia de recuperar los músculos tras una sesión de pesas. Después de todo, es cuando duermes cuando tus músculos se recuperan y crecen de verdad. No dormir lo suficiente, puede tirar por tierra todo el esfuerzo de una tarde de gimnasio.

Hoy he leído sobre un estudio que han hecho, relacionando la pérdida de peso con el sueño: "Insufficient Sleep Undermines Dietary Efforts to Reduce Adiposity" - Nedeltcheva, AV et al. Los resultados son muy interesantes, lo suficiente como para tenerlos muy en cuenta.

A los participantes del estudio se les pidió que redujeran las calorías que comían en un 10% durante dos semanas. También se les pidió a la mitad de ellos que durmieran 8 horas y media cada noche, mientras la otra mitad debían dormir unas 5 horas y media.

Cuando reducimos las calorías que tomamos, sufrimos siempre una pérdida de peso procedente de grasa y masa magra (básicamente músculo). Lo realmente interesante del estudio, es que ambos grupos perdieron prácticamente la misma cantidad de peso, sin embargo, el grupo que dormía más tiempo perdió una cantidad de grasa mayor.

De media, el grupo que dormía más tiempo, perdió unos 2.9kg de peso, de los cuales 1.4Kg fueron de grasa (un 48% del peso perdido fue grasa). El grupo que durmió menos, perdió unos 3Kg de peso, de los cuales solo 0.6Kg fueron grasa (solo un 20% del peso perdido fue grasa).

Me atrevo a afirmar que los resultados serían mucho más pronunciados en caso de hacer ejercicio. Al hacer ejercicio intenso los músculos sufren, y puedes perder más masa muscular si no les das el descanso que necesitan. Por otro lado, el ejercicio intenso lleva a los músculos a tal tensión y esfuerzo, que impide que tu cuerpo se olvide de los mucho que los necesita, por lo que con el sueño y la alimentación adecuada, el porcentaje de grasa perdida habría sido mucho mayor.

Existen bastantes estudios sobre la relación de "falta de sueño" y "obesidad". Los suficientes para que dormir bien esté entre nuestras tareas principales a la hora de adelgazar y mantenernos.

Un estudió mostró como la privación de sueño causaba un desarrollo temporal de intolerancia a la glucosa o pre-diabetes. Otros mostraron segregaciones anómalas de la hormona cortisol (que influye mucho en la ganancia y pérdida de peso entre otras cosas). La segregación normal de cortisol por la mañana suele ser alta y por la noche baja. Con la falta de sueño suele ser al contrario, lo que causa cansancio al despertarse y dificultades para dormir por la noche.

Es cierto que dormir más acorta nuestro tiempo de ocio, sin embargo, también lo hace correr durante una hora en la elíptica. Tal vez deberíamos priorizar mejor nuestro tiempo para que nadie nos quite nuestras 8 horas de sueño diarias (como mínimo), sobretodo si queremos perder grasa o ganar músculo de forma más eficaz.

jueves, 29 de julio de 2010

Diseñando mi plan de Carb Cycling

Desde hace unos meses, vengo comprobando como mi porcentaje de grasa corporal baja más lentamente que mi peso. Llevo mucho tiempo dando la paliza sobre lo importante que es medirse el porcentaje de grasa corporal para detectar este tipo de cosas.

Si conoces tu porcentaje de grasa corporal y conoces tu peso, eres capaz de saber cuantos kilos de grasa tienes, y cuantos kilos de masa magra. Así, a medida que pasan los meses, puedes comprobar fácilmente si lo que vas perdiendo es grasa (pérdida buena, esto es lo que hay que perder) o músculo (pérdida mala, esto es lo que hay que conservar).

En mi caso, durante estos últimos 7 meses, he pasado de 64,4Kg de masa magra (sin grasa) a 63,2Kg. A pesar de todo el trabajo muscular que hago, no he ganado músculo y al contrario, he perdido más de un kilo.


Esto es lo que me ha llevado a considerar la opción del Carb Cycling para mejorar mi progreso. ¿Por qué? Básicamente porque me interesa perder grasa, perdiendo una menor cantidad de músculo en el proceso. Cada vez voy perdiendo una mayor cantidad de músculo frente a grasa, por lo que creo que ha llegado el momento de probar esta técnica.

El Carb Cycling, es básicamente una dieta muy baja en carbohidratos, pero con uno o dos días de carga en los que si hay que tomar carbos. Estos días de carga, son los que ayudan a evitar la pérdida muscular tan típica en las dietas bajas en carbos.

En las dietas muy bajas en carbos o sin ningún carbo, pasadas unas semanas, el cuerpo empieza a catabolizar músculo para obtener un extra energético, sobretodo si se combina con ejercicio físico intenso. Al crear un ciclo de días sin carbos y días de carga consumiendo carbos, evitas este estado. Por supuesto, este método se ha desarrollado especialmente para deportistas que quieren reducir mucho su porcentaje de grasa corporal. Es una de las formas más eficaces de reducir el porcentaje corporal de un 10% a un 5% (estos porcentajes son para hombres, para mujeres no sería saludable un porcentaje tan bajo) sin perder masa muscular en el camino.

Hay varias formas de llevar a cabo estos ciclos. En algunos métodos se alternan periodos de tres días (uno low-carb, otro no-carb y otro high-carb), en otros se alternan periodos de cuatro o cinco días.

La semana que viene, intentaré empezar con el método desarrollado por Will Brink y Tom Venuto, que consiste en alternar tres días bajos en carbohidratos con uno de carga. Todo está bastante bien explicado en la página de Scooby, donde además también tiene una calculadora que te permite calcular las cantidades de macronutrientes que tienes que consumir cada día.

En mi caso, tengo una tasa metabólica basal (BMR) de 1808. Esas son las calorías que mi cuerpo consume para mantenerme vivo. Es decir, que con mi nivel de actividad debería tomar unas 3118Kcal diarias para mantenerme en mi peso.

La misma calculadora, ya me sugiere consumir 2362Kcal los días bajos en carbos y unas 2898Kcal los días de carga, con unos porcentajes de macronutrientes de 45/30/25 y 30/50/20 respectivamente (Proteína/Carbos/Grasas). El 30% de carbos para los días bajos en carbos, me parece algo alto respecto a lo que he visto en otros plannings de Carb Cycling, por lo que seguramente lo reduciré a un 25%, aumentando el porcentaje de proteínas al 50%, con lo que me quedará un 50/25/25.

También voy a adaptar los ciclos a mi plan de ejercicios, de forma que los lunes y jueves haré carga de carbos, mientras que los martes, miércoles, viernes, sábado y domingo seguiré una dieta baja en carbos. De esta forma, tendré más energía disponible para los entrenamientos semanales. Durante la primera semana, todos los días serán bajos en carbos para que mi cuerpo se adapte antes a esa alimentación.

Se que este tipo de alimentación no va a ser fácil de llevar. Los días bajos en carbos tendré que consumir mucha verdura para obtener nutrientes y apartar por completo cualquier alimento que provenga de un cereal. Nada de barritas, ni avena, ni muesli. También prescindiré seguramente de la fruta. Las grasas las obtendré sobretodo de la carne, el pescado, nueces, el aceite de oliva y las cápsulas de Omega-3.

Los días de carga, seguramente obtenga los hidratos de la avena, pasta integral y algún día espero poder permitirme algo de arroz basmatí.

Este plan no va a ser fácil, aunque espero poder adaptarme a él sin muchas complicaciones. Tal vez lo peor vaya a ser el tener que pesar cada alimento, al menos hasta que me acostumbre a las nuevas cantidades de comida. Tengo ganas de comprobar los resultados pasados unos meses.

sábado, 29 de mayo de 2010

La relación entre dieta y ejercicio

Ceci me ha dejado en los comentarios del blog una consulta muy interesante: ¿cuál es la relación entre dieta y ejercicio?


Tal y como lo veo, hay dos formas de afrontarlo: ¿cómo afecta el ejercicio que hacemos a nuestra dieta de pérdida de peso? y ¿cómo afecta nuestra alimentación a nuestro plan de ejercicios? Son dos preguntas relacionadas, pero en ambas se persigue un objetivo distinto.

¿Cómo afecta el ejercicio a nuestra dieta de pérdida de peso?
Para perder peso debemos darle a nuestro cuerpo menos combustible del que consume. Esto se puede llevar a cabo de muchas formas distintas, pero la clave siempre reside en conocer la forma en que se genera ese consumo.

Nuestro consumo energético diario depende de tres valores:

  • El gasto metabólico en reposo (RMR)
  • El efecto térmico de los alimentos (TEM)
  • El gasto energético derivado de la actividad física (EEPA)

El gasto metabólico en reposo (RMR) mide el coste energético de mantener nuestro cuerpo vivo: bombear sangre, respirar, mantener el sistema nervioso, regular la temperatura corporal, etc. En general, del RMR depende entre un 70% y un 80% de nuestro consumo energético diario, por lo que cuanto mayor sea este consumo más peso perderemos y más dificultad tendremos para engordar.

El efecto térmico de los alimentos (TEM) es el gasto energético de digerir los alimentos, el cual varía de unos a otros (las proteínas y los carbos tienen un coste de digestión más elevado que las grasas). Sin embargo, al final esto solo supone en torno a un 10% del gasto energético diario, una minucia.

El gasto energético derivado de la actividad física (EEPA) representa la suma de los distintos gastos energéticos que se produce por nuestra actividad diaria. Desde subir unas escaleras hasta sonreír o correr durante una hora. Por supuesto, es imposible valorar con exactitud ese gasto, pero no es algo que ahora nos importe demasiado.

Veamos como afecta el ejercicio a todo este gasto energético.

Está claro que cualquier ejercicio que hagamos va a incrementar el consumo EEPA. Si corremos durante una hora o levantamos pesas, estaremos consumiendo calorías. Ese consumo supone un déficit por el que nuestro cuerpo tendrá que quemar grasa. Hasta ahí todo era de esperar.

Como está claro el ejercicio no afecta al TEM en ningún aspecto, pero si puede afectar al RMR.

El RMR no es importante solo porque de el dependa gran parte de nuestro consumo energético diario, sino también porque determina cuanta comida podemos tomar sin miedo a engordar. El EEPA varía mucho, hay días en que haremos ejercicio y otros en los que la actividad será mínima (estar enfermo, de vacaciones, con una lesión, etc).

Cuanto mayor sea nuestro consumo metabólico normal (el RMR), más podremos comer sin miedo a engordar los días que no hagamos ejercicio. Por supuesto, cuanto más alto mantengamos nuestro RMR, menores serán las posibilidades de sufrir un efecto rebote al terminar la dieta y empezar el mantenimiento, y más normal será este último.

¿Qué puede variar el RMR? Básicamente 2 cosas: la dieta y los ejercicios anaeróbicos (pesas).

En las dietas reducimos nuestro aporte calórico. Al hacerlo nuestro cuerpo se adapta a las nuevas condiciones y también va reduciendo su consumo normal (el RMR). Es decir, que si comemos demasiado poco, nuestro RMR empezará a caer en picado. ¿Cuál es la solución para perder peso sin reducir demasiado lo que comemos? Pues aumentar nuestro gasto EEPA, que es el más fácil de aumentar.

Haciendo ejercicio regularmente, aumentamos nuestro consumo EEPA, de forma que no necesitamos reducir tanto lo que comemos para perder la misma cantidad de peso, y así evitamos que el RMR caiga.

El RMR también depende en gran medida de la cantidad de músculo que tengamos. Los músculos son unos derrochadores, solo por estar ahí ya están consumiendo energía, y cuanto más grandes sean, más energía gastan. El problema viene en que al hacer dietas (tomar menos calorías de las que necesitamos) es fácil perder volumen muscular. Al hacerlo, afectamos aun más a nuestro metabolismo. ¿La solución? Hacer ejercicios de pesas (anaeróbicos) para conservar esa masa muscular todo lo posible.

Los ejercicios anaeróbicos, y sobretodo los ejercicios de fuerza con pesas, tienen otra particularidad: son capaces de acelerar nuestro metabolismo durante horas. Tras hacer este tipo de ejercicios nuestro RMR aumenta su consumo entre 14 y 40 horas.

Estos son los motivos por los que el ejercicio aeróbico (correr, andar, bici, etc) y los anaeróbicos (pesas), son tan importantes para perder peso y mantenerlo.


¿Cómo afecta nuestra alimentación a nuestro plan de ejercicios?
Depende del objetivo que persigamos, pero en general es crucial. No en vano se dice que de la alimentación dependen más del 90% de los resultados.

Por ejemplo, si nuestro objetivo es aumentar nuestra masa muscular, debemos tener en cuenta que los resultados dependerán por completo de lo que comamos. Si comemos menos de lo que nuestro cuerpo necesita, será fácil que perdamos peso y nos será extremadamente difícil ganar músculo. Si por contra, comemos más de lo que gastamos, los resultados dependerán precisamente de que estemos comiendo.

Al comer más de lo que nuestro cuerpo necesita es fácil engordar, incluso haciendo pesas y ejercicio a diario. Las pesas y el cardio añaden cierto gasto energético, pero si aun así comemos más de lo que necesitamos es inevitable que engordemos.

Sin embargo, podemos ganar pocas grasas y mucho músculo, o ganar poco músculo y muchas grasas. De eso dependerá que al final estemos como una bola o como Hugh Jackman en Lobezno.

La diferencia radica en que sepamos darle a nuestro cuerpo lo que necesita en cada momento, cuidando la alimentación incluso más que cuando estamos perdiendo peso. Los macronutrientes (proteínas, grasas e hidratos de carbono) se deben consumir en ciertos porcentajes y con cabeza para que nuestro cuerpo reciba en cada momento lo que más necesita.

Por ejemplo, si quieres aumentar tu volumen muscular, no solo debes aumentar tu aporte calórico por encima de tus necesidades. También necesitas que tu cuerpo reciba proteína durante todo el día. Pero esa proteína no actúa sola, actúa en combinación con el resto de macronutrientes y con el ejercicio que hagamos.

Ciertos ácidos grasos (grasas) tienen la particularidad de aumentar la proporción de testosterona en el cuerpo, una hormona que promueve la creación de músculo. Antes y después del ejercicio conviene tomar proteínas en combinación con hidratos de carbono de IG alto y la menor cantidad de grasa posible, para que el crecimiento muscular sea máximo. Antes de ir a la cama, conviene tomar caseina, un tipo de proteína de lenta asimilación que reduce los efectos catabólicos (destrucción muscular) mientras dormimos.

Como ejemplo de lo importante que es una alimentación controlada, en un estudio, se les dio a un grupo de culturistas una dosis de proteína de 0.8g por cada kilo de peso, y a otro grupo una cantidad mayor. Los que solo tomaban 0.8g por kilo de peso empezaron a perder músculo a pesar de todo el ejercicio que hacían, mientras que el otro grupo aumentaba su volumen muscular.

Todos los deportistas profesionales llevan un control nutritivo muy estricto, y eso se debe a que lo que comen, las cantidades de alimentos y sus macronutrientes afectan directamente a todo su rendimiento.

Matarse en el gimnasio a trabajar, y luego ignorar por completo tu alimentación (comer guarradas, bollería, azúcares, ir a sitios de comida rápida, etc) es una pérdida de tiempo. Sin llevar una alimentación acorde a nuestro entrenamiento es imposible alcanzar los resultados que buscamos, y en muchos casos incluso nos puede llevar a engordar, sobretodo a medida que crecemos.

viernes, 28 de mayo de 2010

Como elegir una buena dieta

Hoy he escrito en un foro sobre pérdida de peso un hilo con varios consejos sobre como elegir una buena dieta. Sobretodo menciono los pasos para calcular el aporte calórico diario necesario y como potenciar el déficit calórico mediante ejercicio en vez de reduciendo las comidas.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La teoría unificada de la nutrición de Brink

A través de la página de Scooby Werkstatt he conocido un libro sobre nutrición muy interesante: Fat Loss Facts, Tips & Tricks de Will Brink. Ya desde las primeras páginas dice cosas muy interesantes, pero lo que más me ha gustado es su teoría sobre nutrición:


"Total calories dictate how much weight a person gains or loses; macronutrient ratios dictate what a person gains or loses"


Me encanta. Esa frase resume a la perfección todo lo que he ido aprendiendo sobre nutrición para perder peso y ganar músculo a lo largo de estos meses. Traducida sería más o menos:


"Las calorías totales determinan cuanto peso gana o pierde una persona; los porcentajes de macronutrientes determinan que gana o pierde una persona"


Por ejemplo, los estudios muestran que la gente que sigue dietas altas en proteínas y bajas en carbohidratos pierden aproximadamente el mismo peso que otra gente que sigue dietas altas en carbohidratos y bajas en proteínas. Sin embargo, los que siguen la dieta alta en proteínas pierden más grasa y menos masa magra (músculo).

El libro me está siendo muy útil, aunque ya conocía muchas de las cosas que cuenta. No se si existe o no una versión traducida, aun así, es un libro muy útil y recomendable.

jueves, 11 de marzo de 2010

¿Qué comer?, Resumen

Tras las 8 entradas sobre nutrición, creo que sería bueno hacer un pequeño resumen de todo lo que se cuenta, y especificar un poco más qué deberíamos comer si queremos perder peso. Pero antes de nada, voy a poner los enlaces a los artículos anteriores.



¿Cómo comer bien?
Si queremos perder peso de forma sana y sin miedo a recuperarlo, lo primero que tenemos que hacer es olvidar las dietas.

Una dieta por definición tiene un principio y un fin. Mientras estamos en ella hacemos esfuerzos sobrehumanos por llevar una alimentación muy controlada, y en el fondo deseamos que acabe. Sin embargo, ¿qué sucede cuando acaba? Pues que volvemos a nuestros viejos hábitos, y eso nos lleva a acabar como al principio.

Lo principal para perder peso en forma de grasa, de forma sana, es aprender a comer. Aprende que debes comer y cuando, y crea tu propio menú semanal con platos que realmente te gusten. Crea una dieta que puedas llevar durante toda la vida sin considerarla una pesadas carga.

En una dieta, tener un capricho es un delito que merece el peor de los castigos. Si aprendes a comer bien, y comes de forma sana a diario, no hay ningún problema en tener un capricho cada 2 semanas, incluso semanalmente si es pequeño. Está claro que ese capricho puede retrasar tu pérdida de peso, por lo que conviene evitarlo mientras estás bajando. Sin embargo, una vez que llegas a tu peso y solo buscas mantenerlo, no hay motivo para seguir evitándolos.

Una vez dicho esto, vamos a ver que necesitamos en nuestra dieta.

¿Qué necesita nuestra dieta?
Para que nuestra dieta sea sana, necesitamos todos los macronutrientes y micronutrientes de los que hemos estado hablando. Necesitamos hidratos de carbono, necesitamos proteínas, necesitamos vitaminas y minerales, y por supuesto, necesitamos grasa.

La clave está en tomar las dosis adecuadas de cada nutriente, y siempre de los mejores alimentos que podamos encontrar.

Como hemos visto, necesitamos de todo, pero hay que saber elegir:

¿Qué carbohidratos tomar?
Si nuestro objetivo es bajar de peso, lo ideal es que elijamos carbohidratos con un índice glucémico bajo y con cantidades muy bajas de azúcar.
  • Pan integral
  • Pasta integral
  • Avena
  • Verduras (lechuga, tomate, judías verdes, brócoli, pepino, zanahoria, etc)
  • Frutas (manzana, melocotón, pera, kiwi, cerezas, fresas, etc)
  • Champiñones y setas
  • Arroz integral o basmati
Ahora bien, ¿qué carbohidratos nos conviene evitar? Pues sobretodo los que tengan altos contenidos en azúcar o un índice glucémico alto. No implica que no podamos comerlos, pero si que debemos reducir su consumo.
  • Azúcar
  • Harina blanca y subproductos (pan blanco, bollería, etc)
  • Los dátiles, la sandía y la piña son frutas con IG alto
  • Cereales para el desayuno como los Corn Flakes o los Rice Krispies
  • La calabaza y la patata también tienen un IG medio-alto

¿Qué proteínas tomar?
Para las proteínas, nuestro objetivo deberían ser las que tengan un mayor valor biológico, ya que contendrán más aminoácidos esenciales y por tanto nuestro cuerpo las aprovechará mejor. Veamos que fuentes de proteínas podemos tener en cuenta en nuestra alimentación.
  • Carne magra de pollo o pavo (quitarle las zonas con grasa)
  • Jamón de pavo o pollo (buscar el que sea más bajo en grasa e hidratos de carbono)
  • Atún y Salmón
  • Suero de proteínas
  • Avena
  • Salchicas o hamburguesas de pollo/pavo
  • Sushi y sashimi
  • Huevos (en especial la clara)
  • Barritas proteínicas (altas en proteínas, bajas en hidratos de carbono, azúcar y grasas)
  • Guisantes
  • Soja
  • Gambas
  • Leche desnatada
Nuestro cuerpo solo almacena una pequeña cantidad de proteínas, por lo que debemos intentar tomar proteínas con todas nuestras comidas. Eso facilitará que nuestros músculos tengan materiales de construcción para fortalecerse y evitaremos más fácilmente la pérdida muscular.

Todos estos alimentos proteínicos también tienen un efecto saciante. Nos sentiremos llenos antes al consumir proteínas que al consumir hidratos de carbono. Sin duda, todos estos alimentos no deberían faltar en nuestro menú diario.

La mayoría son fáciles de cocinar o conseguir, y se pueden crear muchas recetas variadas con ellos, aumentando la variedad de platos que podemos tomar en comidas y cenas.

¿Qué grasas tomar?
Como ya hemos visto, nuestro cuerpo necesita grasas insaturadas y ácidos grasos esenciales. Es un tanto paradójico que queramos perder grasas acumuladas y a la vez debamos continuar su consumo, sin embargo, no se debe olvidar que las cantidades deben ser reducidas.

Veamos que alimentos nos pueden proporcionar grasas buenas para nuestro organismo:
  • Cacahuetes, nueces y almendras
  • Aceite de oliva (si es virgen mejor)
  • Pescado azul: salmón, pez espada, emperador, atún, etc

¿Cómo me creo mi propio menú?
Lo primero que deberías hacer es calcular cuales son tus necesidades calóricas diarias, y a partir de ahí repartir esas calorías entre los distintos macronutrientes para saber cuanto necesitas de cada uno.

Desayuno: Todos necesitamos empezar el día con fuerza ya que por delante nos espera un día duro. El desayuno es ideal para consumir hidratos de carbono, pero no hay que olvidar las proteínas después de tantas horas sin comer. Avena o Muesli con leche es un buen desayuno equilibrado. Otra opción más elaborada sería prepararse algunas claras de huevo o algo de jamón de pavo con unas rebanadas de pan integral.

Almuerzo: El almuerzo nos sirve sobretodo para no llegar a la comida con demasiada hambre. Lo ideal es tomar algún hidrato de carbono ligero (fruta, verdura o algo de pan integral), con otra proteína ligera (el jamón de pavo es ideal para esto). Otra solución es consumir una barrita de proteínas que tenga la misma cantidad de hidratos de carbono que de proteínas.

Comida: En mi cultura acostumbramos a comer fuerte, y aunque lo intento dejar es difícil ir contra años de costumbre. La comidas no deberían ser demasiado copiosas y abundantes. Aprovecha para cocinar algo sencillo. Las verduras y las ensaladas dominan la comida. Si por la tarde vas a hacer ejercicio, es la excusa perfecta para prepararse algo de pasta integral o arroz. Todo ello se puede aderezar fácilmente con atún en lata, jamón de pavo o trozos de pollo a la plancha. Y por supuesto, de postre una buena fruta.

Merienda: A medida que pasa la tarde necesitamos menos hidratos de carbono, ya que solemos consumir menos energía. La fruta va muy bien para quitarse el hambre hasta la cena. Las barritas proteínicas o algo de jamón de pavo nos permitirá añadirle a la merienda las tan necesarias proteínas.

Cena: La cena es para mucha gente la última comida del día, por lo que no debería ser demasiado pesada. Vamos a dormir, así que no necesitamos más energía. Evita los hidratos de carbono todo lo posible (nada de cereales o pan). Las proteínas suelen dominar esta comida, y es el momento ideal para cocinar platos más elaborados a base de pollo o pescado. Siempre conviene acompañarlo de verduras y una fruta de postre.

Segunda cena: Mucha gente se acuesta tarde, y es fácil irse a la cama incluso 4 horas después de haber cenado. Al irnos a dormir vamos a pasar mucho tiempo sin comer, por lo que conviene tomar alguna proteína de lenta asimilación si van a pasar varias horas entre la cena y la cama. Un poco de suero de proteínas con leche es ideal para regenerar músculo mientras duermes, sobretodo después de una sesión de pesas. En caso contrario, un pequeño aperitivo de pavo o incluso un vaso de leche caliente siempre se agradece antes de dormir.


jueves, 25 de febrero de 2010

¿Cómo perder peso sin perder salud?

Resumiendo los conceptos más importantes de la entrada anterior: lo importante no es perder peso, sino perder grasa de forma sana. Esa es la parte complicada, convencer a nuestro cuerpo que queremos perder grasa.

¿Y cómo perder peso de forma sana y controlada?
Solo hay una forma: ejercicio controlado y una buena alimentación.

El objetivo es gastar más calorías de las que consumimos, evitando que nuestro cuerpo entre en pánico y se ponga a ahorrar. Vamos a verlo con un ejemplo:

Supongamos que tienes un ahorro en el banco de 10.000€ (ya nos gustaría a algunos), y ganas un sueldo más que decente de 2.000€. Muy posiblemente, tus gastos mensuales rondarán esa cantidad, unos meses más y otros menos, pero salvo gastos inesperados mantendrás los ahorros de forma estable.
Si un mes recibes un sobresueldo de 1.000€ extras (y eres una persona comedida), lo más seguro es que tus ahorros aumenten equivalentemente.
Si tu salario se ve reducido (cosas de la crisis) en 200€ temporalmente, lo más seguro es que te propongas reducir gastos, pero al final seguirás gastando lo mismo y echando mano de los ahorros.
Por contra, si el descenso de ingresos es más pronunciado, digamos de unos 1.000€, abrirás los ojos de golpe comprendiendo la precariedad de tu situación y te entrará el pánico. Reducirás todos tus gastos habituales al mínimo intentando echar mano lo menos posible del colchón de los ahorros (por lo que pueda pasar). En caso de necesidad, incluso preferirás vender algunas cosillas de segunda mano, antes que tocar los ahorros que han pasado a ser "de emergencia". Si unos meses después recibes una prima, meterás el extra en seguida en el banco para no gastarlo.
Verle las orejas al lobo en plena crisis, te hace ser más precavido, reduciendo tus gastos. Necesitarás tiempo y confianza en un sueldo estable para recuperar tu nivel de gasto antiguo.


Lo mismo le pasa a nuestro cuerpo. Está acostumbrado a recibir cierta cantidad de calorías. Si aumentas un poco el consumo (con ejercicio) o reduces un poco su sueldo (lo que comes), lograrás que tu cuerpo tire de sus ahorros (reservas de grasa) sin obsesionarse por reducir los gastos o buscar alternativas. Ese es nuestro objetivo.

Sin embargo, si te pasas reduciendo en exceso los ingresos (por ejemplo, haciendo dieta o peor aún, ayunos) o aumentas en exceso el consumo (pasando de una actividad nula a un sobre-entrenamiento), a tu cuerpo le entrará el pánico de la crisis económica, y solo pensará en reducir gastos, ahorrar todo lo que pueda y buscar ingresos alternativos.

Cuando esto sucede, notamos un estancamiento. Ya no perdemos grasa, en su lugar perdemos fuerza y energía. Nuestro cuerpo se rebela y cada vez nos cuesta más hacer ejercicio, e incluso mantener nuestro nivel de actividad habitual. En vez de ganar hemos perdido.

Como todo en la vida, lo importante es el equilibrio. Este equilibrio no se consigue a lo loco, empezando una dieta milagrosa o poniéndote a correr como loco. Se necesita un estudio en profundidad de la situación.

Consulta a un nutricionista para mejorar tus hábitos alimenticios de forma permanente, no sigas dietas que empiecen y acaben. Él te dirá tu intervalo ideal, y como mantenerlo sin sufrir.

Consulta a un entrenador personal para que te cree un programa equilibrado para mejorar tu estado físico y muscular, al mismo tiempo que realizas ejercicios aeróbicos para aumentar tu consumo energético.

En próximas entradas comentaré trucos para ambas cosas y pautas que me ayudan día a día. Sin embargo, cada persona es diferente, no olvides buscar orientación profesional para evitar problemas y lograr tus objetivos de la forma más adecuada.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Artículos sobre quema de grasa

El blog de Prozis (una importante tienda online) ha publicado hoy un artículo muy interesante sobre lo que he comentado en las últimas entradas. Os aconsejo que leáis:

De ellos destaco un párrafo especialmente.
Siga una dieta equilibrada y pobre en grasas y un programa de ejercicios que combine actividades aeróbicas y entrenamiento de musculación. Esa es la clave para perder peso y no recuperarlo.